Llevo unos días fuera de mi casa, fuera de mi ámbito de confort y a lo primero asusta, no sabes dónde está nada, no conoces nada, pero poco a poco te vas acostumbrando y te vas soltando. Llegas a un punto en el que lo ves todo desde la lejanía, ya no estás inmerso en tú día a día, esto es diferente.
Desde la lejanía puedo decir, por mucho que duela, que estoy tocando fondo, que voy a desconectar un tiempo que voy a recapacitar y todo esto lo hace la distancia. Estando lejos de casa me he dado cuenta de a quien echo de menos, de quien quiero saber y con quien estoy dispuesto a sufrir.
Me he dado cuenta que hoy en día tenemos miedo a quedarnos solos, a no encontrar a alguien para nosotros, a la muerte, a vivir, a los demás y no vemos que con tantos miedos estamos desperdiciando la vida, que hay cosas que no vivimos por miedo.
Siendo sincero aunque estar lejos duele.... me alegro de lo que me ha mostrado, me alegro de darme cuenta que estoy tan saturado que ya no busco mi felicidad, si no que me limito a dejarme llevar por el frenesí de la vida.
Voy hacer una desconexión para poner las ideas en orden y volver mejor que nunca, no se cuanto tiempo me durará este momento de reflexión, pero sé que valdrá la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario