Te quiero, sin
reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto, por impulso, irracionalmente. En realidad no
tengo argumentos lógicos, ni siquiera improvisados. Sólo sé que te quiero.
Nunca pensé que fueras a ser tú, pero lo eres. Eres tú y tu manera de hacer las
cosas. Tu forma de mirarme, tu risa, tus gestos, tu pelo. Porque se me acabaron
las excusas, y ya no puedo decir: "si tu supieras", porque lo sabes,
porque me conoces. Tengo tantas cosas que decirte, que no sé por dónde empezar.
Y puede que si me pusiera a escribírtelas una a una, me quede en blanco, lo más
seguro. Quizás sea el momento de darte las gracias por todo este tiempo que
pasamos juntos, o de dártelas también por el tiempo que nos queda. Es posible
que sea el momento adecuado para decirte, asegurarte, que en esta vida ya no
quiero otros besos, ni otros abrazos, ni otra voz al otro lado del teléfono, ni
otro olor en mis sábanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario