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domingo, 13 de abril de 2014

Domingo de Ramos 2014



Lo prometido es deuda y hace unos días os dije que hoy escribiría sobre este Domingo de Ramos y aquí estoy.

Bueno podría empezar a contaros como en la entrada anterior todo lo sentido paso a paso, pero esta vez voy a ir un poco más al grano y voy a ser un poco más breve.

El día empezó temprano con la bendición de palmas, algo que es optativo, pero a lo que cada vez vamos más cofrades, acudimos al pilar cada uno con nuestras palmas y ahí ya se sienten los piremos nervios, ya estamos en nuestro día. Luego viene el momento del almuerzo toca el momento de hablar con las amistades, familiares y coger fuerzas. Tras el almuerzo dejo a mi hermana nos fundimos en un beso y un abrazo y un "suerte y con ganas es nuestro día". Salgo a formar, todo son nervios de última hora, saber si lo llevas todo, si estas en tú lugar, quien llevas alrededor y sobre todo pensar en que ya vamos a entrar a la iglesia. Entramos formamos deprisa y desde el pasillo central de San Cayetano ya puedes ver la plaza, la multitud de gente esperando ver la salida de "La entrada". Ahí sientes ese cosquilleo en el estomago que te dice que ya es el momento, últimos besos con amistades, últimos ánimos y últimos momentos de relax. Salimos a la plaza ya esta se pasan los nervios y llega la pasión, la euforia, la alegría de un año más estar en la calle. Empezamos a profesionar por la calle todo transcurre bien, esa pasión que llevas dentro, esas ganas de darlo todo y de repente a mitad de la calle San Vicente de Paúl, todo se torna a tristeza, veo a mi hermana que a tenido que salir de la procesión (un pequeño mareo del calor), la miro y va blanca, mi familia me tranquiliza me dicen que tranquilo que siga que todo esta bien, pero dentro de mi todo se torna por un rato en tristeza, el pensar que no pueda acabar la procesión me inundan los ojos, es como yo sentida, le gusta la semana santa, le gusta el Domingo de Ramos, le gusta llegar hasta el final en la procesión pase lo que pase, pero en seguida todas las amistades cercanas me miran y me dicen que me tranquilice que estará bien que acabar, que no lo piense y que disfrute de lo que queda, que nos queda lo mejor. Predicamos en San Bruno, la imagen en la bajada de la rampa nos juega una mala pasada y por un momento pensamos que vuelca, llega el momento de seguir procesionando hacia el final de nuestra procesión, desde San bruno no se me quita la imagen de mi hermana, tampoco se me quita ese calor sofocante, ni la sed, pero es el ultimo empujón, solo hay que pensar eso. Durante el camino voy buscando alguien familiar que me diga algo de mi hermana, pero nada, al entrar en San Cayetano veo a mi familia y lo primero que me dicen es tranquilo va a tocar, mi cara torna a una alegría, a una sonrisa, la busco entre las carracas y ella también me busca, nuestras miradas se encuentran, levanto el dedo pulgar y ella me contesta con el suyo, la veo bien (aunque no pueda verle la cara), le hago la señal que tenemos de darle con ganas y ella me dice que si, me tranquilizo y cuando me vuelvo ahí esta nuestra imagen tan grande y majestuosa, sonrió y miro hacia el cielo, hasta todas esas personas que ya no están, que ya no volverán y a las que hay que darles las gracias, por estar ahí siempre. Marcan la calandina y se me pone la piel de pollo, no me lo puedo creer un año más llegue hasta allí, cansado y acalorada, pero llegue, mientras toca la calandina solo pienso en darle gracias al señor por un año más permitirme estar ahí junto a mis hermanos cofrades demostrándole mi devoción, mi pasión. la calandina cada vez suena mejor, cada vez estamos más entonados, suenan las cornetas que nos avisa que hay que tocar en bajo para ver pasar a nuestra imagen, la mueven hasta el centro de la plaza, se paran y las cornetas vuelven a tocar para que los instrumentos toquemos en alto, allá vamos esto se termina y es nuestro momento, es el momento de disfrutarlo, de dar lo poco que nos queda y de disfrutar, tocamos en alto y la plaza es alegría, todo el mundo mira asombrado y con alegría, tocan las cornetas por última vez la imagen ya esta entrando eso significa que ya es el final, las carracas tocan el tren y todo es alegría, al finalizar veo a mi hermana y esta llorando a podido terminar y no se lo puede creer ella lo único que quería era terminar, le doy un abrazo un beso y saludo a todas mis amistades.

Un año más he disfrutado de un GRAN Domingo de Ramos, con un susto, pero todo en esta vida pasa y ella pudo terminar que era lo que quería.

Un saludo.

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